José Salomón Rondón Giménez es -para un servidor- el mejor futbolista en la historia del fútbol venezolano. Empezó su carrera profesional en el Aragua Fútbol Club y dio el salto a Europa siendo muy joven.
Las Palmas fue el equipo que le abrió las puertas y fue en España donde «Salo» empezó a destacar. Sus primeros goles europeos fueron vistiendo la camiseta de los canarios y de ahí en adelante ha hecho historia. Esa es la información que manejan todos los seguidores del fútbol en Venezuela.
Lo que muchos no saben, es quien fue el entrenador que le dio la confianza a Rondón de debutar en el fútbol profesional español cuando apenas era un adolescente. Un joven con un físico envidiable y ganas de comerse al mundo, pero joven al fin.


JUAN MANUEL RODRÍGUEZ
Juan Manuel Rodríguez Pérez nació en Gran Canaria el 16 de diciembre de 1958 y prácticamente a lo largo de sus 67 años de edad ha estado ligado al fútbol y siempre en equipos de su tierra.
Con el primer equipo del U.D. Las Palmas ha tenido tres etapas y en dos de esas hizo de bombero, apagando las llamas del descenso que asechaban al equipo amarillo.
Fue en su segunda etapa con el equipo, en la temporada 2008-2009, cuando Juan Manuel, sin saberlo, haría algo que todos los venezolanos le agradecemos: hacer debutar a Salomón Rondón en España.

El 10 de octubre del 2008, en el estadio Mendizorroza, casa del Deportivo Alavés, aparacía un joven y espigado delantero en el once titular del U.D. Las Palmas. Después unos problemas burotcráticos con su fichaje y muchísimas llamados a la vinotinto que le impedían ser parte de las convocatorias de Las Palmas, Rodríguez decidió alinear a «Salo».
No fue su mejor partido, pero fue el inicio de una brillante carrera que nos ha dejado cientos de momentos para celebrar, tanto a nivel de clubes como con la selección. Y el héroe, que hasta ahora era anónimo, fue Juan Manuel Rodríguez.
El resto de la historia de los primeros pasos de Salomón en Europa están en la entrevista que, de forma muy amable, Juan Manuel Rodríguez concedió.
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Me tomo el atrevimiento de cerrar esta introducción hablando en primera persona y contándo cómo se dio este encuentro. Actualmente, Rodríguez es parte del U.D. Las Palmas, pero en un rol menos apegado a los banquillos y más organizaitvo.
En el marco de un Torneo de fútbol juvenil realizado en Salou, Tarragona, España, me encontré con la delegación del equipo Sub 19 de Las Palmas. Yo trabajaba con la organización del evento y entre mis labores, estaba coordinar a todos los equipos que se hospedaban en mi hotel. Ahí conocí a un señor suamente amable que hacía las funciones de delegado de los canarios. Ese era Juan Manuel.
Al cuarto día de torneo, después de haber charlado un par de veces y de haberlos ayudado con varios requerimientos, Juan Manuel pasó por el lobby del hotel y, con un gesto para que lo siguiéramos, nos llamó a uno de mis compañeros y a mi. Casi en secreto y con la amabilidad que lo caracteriza, nos regaló varios souvenirs del equipo, entre los que destaco una bellísima camisa del equipo que de una vez entró a mi colección.
Un gesto que no me esparaba para nada y que agradecí reiteradas oportunidades. Esa misma tarde me encontré con Juan Manuel en un ascensor y, tras volver a agradecerle por el regalo, le confesé que en Venezuela tenemos un especial cariño por Las Palmas, pues ahí debutó el mejor delantero de nuestra historia. Sus palabras me sorprendieron:
«Yo lo tuve a Salomón. Conmigo debutó». No estoy muy seguro de cual fue mi respuesta, pero sí estoy muy seguro de que no estuve a la altura de la situación. Me agarró fuera de base, como decimos nosotros. Mi vena periodística brotó y al llegar a planta baja le pregunté si quería darme una entrevista, porque es una historia que en Venezuela merecía ser difundida. Accedió, pero los tiempos eran muy escasos y acordamos vernos al día siguiente.
En la mañana del último día del torneo -que por cierto, Las Palmas ganó-, media hora antes de salir a sus últimos partidos, Juan Manuel se me acercó y me dijo «vamos a grabar la entrevista, pero rápido porque vamos saliendo». Improvisé un trípode y empecé a preguntarle. Fueron solo 12 minutos los que tuvimos para charlar y espero que los disfruten.
Juan Manuel Rodríguez es espectacularmente humilde, tanto así que me dio un regalo que no tiene precio, incluso más que la bellísima camisa: su tiempo. Espero hacerle honor con estas líneas y con este video que, después de muchísima prostproducción, por fin puedo compartirles.

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